Opinión: El derecho de ir sola al cine

Nos han enseñado que la soledad es negativa.

Paradójicamente la libertad va acompañada de muchos prejuicios. La decisión de estar sola nunca ha sido más socialmente señalada en lo cotidiano que cuando una va sola al cine.

– Hey, ¿Con quién andás?

–  Ando sola.

(Momento de suspenso y silencio incómodo)

Voy a empezar aclarando que puse sola por hablo desde mi experiencia como mujer, pero sé que a cualquier otra persona la pueden ver con malos ojos por el hecho de andar sola en espacios que socialmente se han visto para estar en compañía de alguien más. Pero también es necesario aclarar que esto va más allá, y que sí, para las mujeres es más pesada la situación, partamos de la existencia de la frase: ¿Por qué tan solita?, la sociedad nos ha construido a las mujeres como seres dependientes de la compañía de alguien y peor aún, dependientes de la compañía de los hombres.

La soledad es necesaria para la construcción de la autonomía y crear experiencias personales y lo más importante, para disfrutar de nuestra propia compañía. Sin embargo, la sociedad anula lo positivo de desarrollar esta independencia y lo podemos ver en actos tan sencillos como ir solas al cine. Hecho suficiente para ser llamadas “raras”, “locas” o incluso peligrosas, porque al rato y andamos una bomba en el bolso.

La primera vez que fui sola al cine me sentí observada y juzgada por pedir una sola entrada en la boletería. Me sentí mal, con ganas de irme para mi casa. La sensación siguió cuando tuve que comprar las palomitas. Hasta que milagrosamente sentí que la única barrera importante me la estaba creando yo y la idea de estar allí sola ya no era tan devastadora como decían. Fue (es) incómoda para los demás, los espectadores, que tratan de inventar en sus cabezas miles de versiones de historias del por qué una está sola, sin pensar en la independencia como una opción.

A veces lo más incómodo es encontrarse con conocidos que preguntan por acompañantes y al tener como respuesta un “ando sola” tiran una mirada de lástima o un innecesario “La próxima me avisás y yo te acompaño”. Pero pasa y se vuelve sin importancia.

Es necesario convencerse de la idea de ir sola al cine y disfrutar el momento con una misma, y eso es maravilloso.

Hoy de las cosas que más disfruto es ir sola al Cine Magaly, pedirme una bolsa de palomitas combinada y sentarme en la primera fila del segundo nivel. También me gusta comprar un tiquete sin saber qué película es, cosa que sería imposible que fuera acompañada.

Lo peligroso que nadie cuenta, es que ir sola se vuelve adictivo y hasta mejor que ir acompañadas.

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  • Emilio

    Es algo que disfruto muchísimo, la independencia de hacer las cosas sin tener que planear o estar ahi buscando con quien ir.No solo para el cine,sino en general.Cuantas cosas se pierden o nunca se hacen por el hecho de pensar en la perspectiva que tienen los otros de uno mismo y lo peor es que son personas totalmente desconocidas.Al fin y a cabo haga lo quiera y si quiere que alguien lo acompañe,esta bien, pero no se limite

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