Buscamos cleteros y caminantes que quieran contar sus historias

En el proceso de crear una ciudad con menos caos y presas, urge que repensemos la forma en la cual nos movilizamos en el GAM. Pero eso no es una frase rebuscada o de una persona necia, que insiste con el tema, de verdad es momento de hacer algo, no caben más carros en nuestras carreteras.

Las problemáticas de transporte no son sólo responsabilidad de los gobiernos locales, gran parte de la tarea viene de que la ciudadanía ponga de su parte, participe y haga algo. Nuestra naturaleza humana ya nos hace seres políticos y sociales, que debemos trabajar por el bienestar común, en vez de tirar cada uno por su lado.

Pero tampoco podemos obviar que crecimos en una sociedad en que el vehículo se toma como forma de transporte y que existe una gran apatía por el uso del transporte público. En las escuelas no nos enseñaron que la bicicleta o caminar podía ser algo más que deporte o una actividad física para mantenernos en forma, no pensamos en estas dos opciones como formas de movernos diariamente, tampoco pensamos en la intermodalidad, nos limitamos a meternos en un vehículo o bus y a que pasar pegados en una presa es lo único que queda.

Esta realidad no tiene por qué ser así.

Así como muchos añoran los estilos de vida de otras ciudades, donde alquilar bicicletas, buenas aceras y uso del transporte público son de ensueño, eso también puede ser una realidad para nuestro país.

Cada vez son más las personas que se animan a cambiar su estilo de vida y exigir mejoras de movilidad. Lastimosamente los gobiernos tienden a ser más reactivos que proactivos, por lo que mucho del progreso va a depender de la demanda de servicios de sus habitantes, osea, que usted y yo los solicitemos, incluso que los exijamos. También se hace necesario que seamos más empáticos con los pequeños cambios que se están haciendo, como la creación de ciclovías y boulevares, así como en la vida diaria, las calles también necesitan diversidad de movilidad.

Los pequeños cambios, más que incomodar, son necesarios para lograr que nos adaptemos al cambio de manera paulatina, encaminándonos a esa ciudad que necesitamos. Esto quiere decir que conforme más gente camine, use bicicleta o transporte público, las condiciones de infraestructura y servicio mejorarán. De otra forma, cada quien jala para su saco y seguiremos igual o peor.

Como mencionamos, muchas personas ya están optando por dejar las excusas y moverse de diferentes formas. No es un cambio fácil, implica mucha disciplina, pero sobre todo ganas. Es por eso que andamos buscando personas que hayan cambiado sus hábitos y vean caminar y la bicicleta como sus aliados.

Queremos personas que nos compartan su proceso, den consejos, rutas y motiven a demás habitantes a cambiar sus estilos de vida. Son muchos más los beneficios que vienen en cadena con el cambio, pero no queremos ser nosotros los te los contemos o enumeremos, queremos que los leás o escuchés de otras personas, para que veás que es cierto.

Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo.

Etiquetá a ese compa que es un fiebre de la bicicleta, a tu vecina o compañera de trabajo que llega en cleta o hace ruta caminando. Los cambios son posibles. Ya decía Eduardo Galeano “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

Pongamos de moda lo saludable y lo que sea mejor para todos.

Imagen principal con fines ilustrativos.

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