Alguna vez se han preguntado ¿Cómo era vivir en nuestra capital en el pasado? – Por Guillermo Campos

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Actualmente, San José ofrece diversos atractivos para que locales y turistas le saquen el mayor provecho. Desde restaurantes, museos, tours por la ciudad, actividades al aire libre, conciertos o colectivos artísticos, solo por mencionar algunas de las actividades más populares en ese “to-do list” que ofrece nuestra ciudad.

Nunca antes habíamos tenido tanto acceso a la información como ahora, todo esto en nuestro bolsillo o en la palma de nuestra mano. Nos damos cuenta de eventos por medio de las redes sociales, blogs, carteles, afiches en las calles y por referencias de amigos o gente cercana. Nos enteramos de lugares nuevos porque alguien “posteó” una foto muy chiva en alguna red social y naturalmente, quedamos con ganas de conocer y compartir esos momentos con nuestros seres cercanos.

Si estamos en un bar y escuchamos una canción que nos gusta, sacamos el celular y gracias a que este damos con la melodía ¡Boom! En cuestión de segundos, la agregamos en nuestro playlist de descubrimientos de la semana. Todo esto lo vivimos ya como parte de nuestro día a día, situaciones tan “normales” que ni pensamos en las “dificultades” de haberlas hecho en un pasado no tan lejano. Sin embargo, 100 años atrás las cosas eran un poco diferentes a como las conocemos ahora.

Empecemos con esto: ¿Cómo se enteraba la gente de algún evento o concierto importante en el Teatro Nacional? Por ejemplo. El uso de medios de comunicación de la época como anuncios en los periódicos manchados con tinta negra o afiches hechos a mano y pegados con cola en alguna pared de la ciudad era lo más cercano a un “post” de Facebook u alguna otra red social como Trip Advisor.

El descubrir lugares nuevos era cosa de todos los días, además de proponer un reto el poder llegar a encontrar ese lugar que se buscaba, con el afán de saber los puntos cardinales y ubicarse con un mapa. Ahora tenemos todo en la palma de nuestra mano, nos enteramos de los nombres de las calles al usar aplicaciones como Waze y Google Maps. Somos pocos los que podemos saber dónde está el norte si nos paramos en X o Y punto de la ciudad.

De los lugares de moda, nos damos cuenta por las miles de fotos con etiquetas y “hashtags” que subimos a las redes sociales, no nos quedamos con la ganas y tenemos que ser partícipes de esto. Si bien es cierto, nuestros antepasados no tuvieron la dicha o desdicha de tomarse selfies o la oportunidad de tomarle una foto al Gallo Pinto de la soda del mercado para poder compartirlo con su círculo de amigos. Todo este conocimiento se pasaba de boca en boca, cuando se sentaban en la sombra de un árbol en algún parque de la capital para hablar de lo que habían hecho en la semana, esa era la forma de “regar la bola”. No nos damos cuenta de las facilidades que tenemos y el “daño” que en parte nos han hecho.

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Foto tomada de Chepe Antiguo  

Se habrán preguntado ¿Cómo hacían para ponerse de acuerdo si se querían encontrar, por ejemplo, al frente del correo? No habían mensajes de texto ni de guasap para decir “Disculpame, voy a llegar tarde”. Tenían que pactar una hora exacta para encontrarse y en caso de algún inconveniente, esperar hasta que la otra persona apareciera; tal vez de acá es de donde sale nuestra conocida y no tan amada “hora tica”.

Lo más cercano a un email, una llamada por Skype o un mensaje de texto eran las cartas y el telégrafo. Cartas que podrían durar meses en llegar a otro país y en las que se expresaban cosas más personales y elaboradas que los mensajes de texto de 20 caracteres y 10 faltas de ortografía. Ahora todo lo tenemos a solo un clic, nos podemos comunicar sin problemas con alguien en alguna de las grandes ciudades del mundo en cuestión de segundos.

Estar tranquilo en el teatro mientras alguna banda sonaba era placentero. La gente de verdad disfrutaba la música, le ponía atención a las interpretaciones del artista y no se concentraban en estar subiendo videos en Instagram, no había necesidad de presumir o decir “Miren, estoy viendo a X banda tocar o disfrutando de X espectáculo artístico”.

Foto tomada de Chepe Antiguo
Foto tomada de Chepe Antiguo

A todo esto, la vida era más sencilla y las preocupaciones de la gente iban por otro lado, las cosas que ahora vemos como importantes ni siquiera pasaban por la cabeza de nuestros abuelos. Esas “necesidades” no habían sido inventadas aún y es que ¿Será que todas estas “facilidades” de verdad han llegado a complicar más la vida?

Todo cambio es bueno, la tecnología avanza y nos consume en ella cada día, pero ¿Por qué no poner atención también a la manera en que se hacían las cosas en un pasado no tan lejano? Creemos que es necesario tener un balance entre todo esto, la tecnología es increíble y deberíamos de sacarle el provecho a la información que tenemos y las facilidades que hemos construido, pero también y más importante, no olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Al fin y al cabo, tenemos la dicha de vivir en este país tan chiva, único y diferente como ningún otro.


Por Guillermo Campos Echeverria

Fotos de tomadas de Chepe Antiguo

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