¿Cómo ayudar a una persona en estado de indigencia?

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Escribí esto mientras afuera había un aguacero increíble y escuchaba Heroes de David Bowie. Tenía frente a mí un panorama que para las personas en condición de calle es súper complicado y curiosamente la canción de David dice “We can be heroes just for one day”.

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Entonces, se me vienen a la mente todas las formas que he experimentado para poder ayudar, desde algo simbólico hasta algo gigante. Mis compañeros han hablado de no dar dinero, dar comida, escuchar, ser amigos, pero yo no quiero mostrarles precisamente formas de ayudar. Quiero contarles acciones que pueden tomar como motivación para comenzar a ayudar, las cuales para mí han sido un impulso gigante para que en cada actividad que realizamos poner el corazón a revalorar y hacer sentir a cada indigente que todavía hay amor para ellos, indiferentemente de si pertenezco o no a un grupo, o si soy una persona particular.

Hace cinco años me relaciono con indigentes y he conocido tantas personas, voluntarios y corazones buenos que a veces me siento pequeñito a la par de ellos.

Conozco a Cris Gomar, que perdió el miedo con los indigentes y hoy es una de las piezas claves para que De la mano con la calle logre su objetivo de ayudar con sinceridad a esta población. A Cristian Ugalde, quien se encarga de que en sus fotos los indigentes se vean como lo que realmente son. A Mafe, Jose Pablo y Majo, que no tienen idea de todo el cariño que dan. A Adrián, que en el Centro Dormitorio es un compa de toda la vida para los indigentes.

Pierdan el miedo de ayudar, ustedes no se imaginan lo rico que se siente saber que están sanando corazones de personas que han llevado una vida tan dura.

Fotografía: Cristian Ugalde.
Fotografía: Cristian Ugalde.

Tengo varios voluntarios que ocupan un espacio especial en mi corazón, no por lo que han hecho sino porque me han enseñado mucho. Ana Herrera, José Cambronero y Daniela Quirós son parte de Asistencia Médica y su conocimiento se convierte en una herramienta increíble para dar a los indigentes un chineo que no todos tienen. De acá los motivo a que si sus profesiones pueden llegar más allá de lo que hacen comúnmente se sientan libres de ponerlo en práctica, esta es una de las partes más bonitas y que llena el corazón de todos los que se ven involucrados. Les cuento también de Josué Gutiérrez, arquitecto, quien está haciendo algo maravilloso, pero quiero que él les cuente más adelante.

¿Saben de Sebastián Piedra y su proyecto de cobijas térmicas? Cuando lo conocí y supe del proyecto, pude ver que el ingenio se puede transformar en calor para los demás. Todo un ejemplazo.

No sientan que ayudar tiene que ser algo sumamente grande, que salga en los medios o que les reconozcan en sus casas. Sientan que ayudar es algo más allá de eso, algo más emocional sobre sanar corazones y hacer felices los rostros de personas que pasan su días siendo ignorados. No crean que abrazar, contar un chiste, hablar con un indigente no tiene valor. No tengan la idea en sus cabezas de que no se puede aportar con algo pequeñito y no cierren la puerta de dejar huella en la vida de otras personas.

Claro que la ayuda para los indigentes requiere de un trabajo en conjunto y de esfuerzos muy grandes, pero todo vale. Hace un tiempo escribí que el amor para mí es lo más importante porque creo que tiene la capacidad de cambiar el mundo. En la película Interestellar se habla de que el amor es lo único capaz de trascender el tiempo y el espacio.

¿Por qué no abrir nuestros corazones? ¿Por qué no crear lazos? ¿Por qué no pasar por San José y sonreírle a Tala y hablar con él y que nos haga el truco del pañuelo? ¿Por qué no buscar a Jonás y darle un abrazo e invitarlo a un café? ¿Por qué en lugar de ignorar al indigente que nos vende una chupa de sandía, nos sentamos con él y lo escuchamos? Es muy posible que terminemos comprando la chupa de sandía no porque necesite pagar un cuarto, sino porque en sus ojos notamos la sinceridad. Yo ayer compré una chupa de sandía y fue la mejor que he probado en mi vida.

Entonces, salgamos de nuestras burbujas donde solo nos interesamos por nuestro bienestar, quitémonos la venda de los ojos y entendamos que hay personas que sufren a nuestro lado y que necesitan de nosotros. Anímense a romper esas ataduras de amar, valorar y hacer un cambio en sus vidas y de cambiar otras vidas también.

Ayer (domingo 16 de julio) tuvimos la Ronda 7 en San José y fue increíble, tenía rato de no ver tantos voluntarios, sánguches, ropa, jugos; pero más allá de eso, tantos corazones que buscaban hacer felices a otras personas que muchos nunca ni habían notado. De eso se trata, de despertar y decir: “Pucha, hoy tengo más plata, puedo invitar a almorzar al señor que siempre está pidiendo plata frente a la Librería Internacional”, de levantarse y decir: “Voy a rebuscar en mi clóset algún suéter y llevárselo a Doña Sonia. Se trata de presionar el botón que nos impulsa a impulsar vidas de otros.

Fotografía: De la mano con la calle. Ronda 7
Fotografía: De la mano con la calle. Ronda 7

Yo también creo que la ayuda es de todos no de pocos, desde el Gobierno hasta la vecina. Todos tenemos la capacidad de ayudar, de que nos interese el bien de ellos. Pero más allá de quién deba y cómo se debe hacer, creo que es cuestión de dar el primer paso con amor hacia una aventura que puede transformar.

Lo último que les digo es esto: Si creen en Dios, sigan su ejemplo de ayudar al prójimo. Si creen en la vida, busquen el bien común. Si tienen miedo, perderlo nos da poder de actuar. Si todo lo han ignorado, abran más los ojos que ellos necesitan de ustedes.

Soy Oscar Camacho, Subdirector de De la mano con la Calle, el que manda los correos y pega gritos en las rondas. El que cuando tenía 16 años quiso abrazar a otros y darles el calor que les hacía falta. Nunca volví a ver a la señora que un día me abrazó y me dijo que yo era su ángel, que aparte de “guapo” le había cambiado la vida. Se los juro que nunca voy a olvidar sus ojos de gratitud y esas palabras. Espero que ahora esté bien y llena de amor.

Les repito: Hagan todo con amor porque sin amor no hacemos nada. Podemos ser héroes toda la vida si nos da la gana. Ayudar es lindo para ellos, para nosotros y para todos.

De la mano con la calle en Facebook.


Texto por Oscar Camacho vía De la Mano con la calle.

Fotografías por De la mano con la calle.

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