El mejor Pinto de San José

Ya muchos se imaginarán de cuál estamos hablando

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El Mercado Central de San José es un epicentro gastronómico por excelencia. Su variedad de platillos, puestos y precios lo hacen un lugar accesible para que cualquier tipo de persona pueda degustar un delicioso platillo.

Caminar por el mercado es un viaje en el tiempo, muchas familias llevan toda una vida conviviendo en sus pasillos, creando una memoria colectiva cargada de historias en un emblemático espacio. Uno de esos negocios, es una de las sodas más famosas de San José, hablamos de la Soda Tala.

La soda le pertenece a doña Natalia Cervantes, con cariño llamada Tala. Hoy el negocio es administrado por su familia, con doña Patricia y doña Olga a la cabeza. Todo el menú de la Soda Tala resulta una experiencia de comida hecha en casa, con amor.

Gente viene y va, las mesas siempre están ocupadas, personas esperan recostadas a la pared a que alguna mesa se desocupe. Afuera, en la cocina, se palmean las tortillas, las chorreadas, se hace el pinto… Se prepara todo.

El resto de las señoras que trabajan en la soda se mueven de un lado a otro en una danza interminable, que podría ser caos, pero es sólo el día a día. Del techo del primer piso, un sonido siempre llama la atención, el ascensor de los platos, emblemático, “Cuidado, que vienen los platos”. No hay música, solo los sonidos del día a día. Alrededor del cuadrante que alberga la sola y que no tiene ninguna división se pueden apreciar fotos y recortes de noticias, un local que se quedó en los años 50s para que la historia siga viva y viajar al pasado.

El momento de pedir llega, “Un tala pinto por favor”. Este platillo se compone de pinto, una tortilla palmeada ahí mismo, una torta de huevo y queso frito, todo sobre una hoja de plátano (se puede adicionar alguna carne). Una definición de cielo en la tierra para el paladar. No han pasado ni diez minutos y ya el plato está en la mesa. No ponemos fotografía para que se antojen más de ir.

Para beber se puede acompañar con un café o un refresco de cas.

Después de este pinto, no hay forma de volver atrás y nada que se le compare. Se crea un amor incondicional. La gran pregunta: ¿Cuánto cuesta? 1000 colones. Nada más que decir.

Se puede comprar para llevar y viene súper bien envuelto en las hojas de plátano. Si desean comprar para llevar pedidos grandes, se puede, más bien es tradición de muchas empresas.

¿Alguien puede decir que hay un mejor pinto después de esto?

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