SODA Y RESTAURANTE SALOMÓN. Un sabor muy tico

Fotografía ilustrativa

En el centro de San José, entre Calle 3 y Avenida 8, tenemos pocos lugares para almorzar. Me llamó la atención un sitio muy concurrido a esta hora (la de almuerzo) y decidí darle una oportunidad para ver a qué se debe tal concurrencia y afluencia interminable de comensales.

En efecto, el lugar estaba lleno cuando llegué y tuve que esperar un rato para encontrar una mesa, así que entré, miré que tenían estilo bufete (pero no donde uno mismo se sirve) y un gran menú con varios platillos a escoger.

Me interesó algo con mariscos, y cuál no sería mi sorpresa cuando me notificaron que tal menú no estaba vigente y debía escoger entre lo del bufett. En ese caso me decidí por lo clásico y aposté a lo seguro: El casado. Para variar la ecuación lo solicité con chuleta.

Lo mejor que tiene este lugar es la carne, no recibí la ración que esperaba (esa ración que parece que el que sirve se quedó dormido y sigue y sigue echando hasta que es demasiado tarde), pero me di por servido. A pesar de mis sentimientos encontrados, esta chuleta me sacó del lugar, era a la plancha aunque tenía sabor a la parrilla, pero no cualquier parrilla: Una parrilla familiar, rodeado de compas y gente querida, en la tarde-noche o noche-noche.

No era la parrilla americana de las comidas rápidas, era la parrilla Tica que nunca enciende al primer intento, ni al segundo, pero que cuando enciende (generalmente con gasolina) todos celebran, excepto el que estaba muy cerca, que puede que no conserve sus cejas intactas.

Debo decir que no sólo mi chuleta tuvo este efecto, también tuve oportunidad de probar el pollo a la plancha y admito que me mantuve dentro de la ilusión.

Te dan una porción bastante grande, en plato grande, ensalada variada, arroz hasta decir basta, frijoles, plátano maduro, la carne que seleccionaste… ¡El cielo es el límite! (bueno, el plato en este caso). El refresco es fresco, la atención es normal, el servicio es rápido, pero no faltan las sonrisas.

Vinieron a mi cabeza varias incógnitas: ¿Por qué tan poquita carne? ¿Por qué no aprovechar más este fuerte? Un kilo de carne cuesta similar a 5 kilos de arroz, por lo que bien se podría dar menos arroz y más chuleta-pollo-pescado-bistec.

Este lugar me da la impresión que tiene alguna historia, los rostros variados y clásicos que me topé me hicieron pensar que los demás que estaban ahí no estaban por primera vez. Me hablaba de una clientela recurrente, de los de siempre. Pero como no conocía a ninguno no pude averiguarlo (tampoco me moría por hacerlo, pero hubiera sido un dato interesante).

Salí bastante lleno y con una larga caminata por delante, la cual acompañé con un helado, pero esa… Esa es otra historia.

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